La resiliencia de la Naci贸n

Por Morgan Quero

En el Per煤 de hoy, el Estado est谩 en cuesti贸n. El diagn贸stico es implacable: los males de nuestro tiempo se llaman corrupci贸n, discriminaci贸n, inseguridad, desigualdad y burocratizaci贸n. En todos, asoma 鈥渆l m谩s fr铆o de todos los monstruos fr铆os鈥 del que hablaba Nietzsche.

A pesar de tener una institucionalidad p煤blica fr谩gil y poco articulada, es sorprendente la gran cantidad de expectativas ciudadanas que se tejen a su alrededor. En el lenguaje com煤n, es habitual echarle la culpa al Estado. Mientras todas las virtudes parecen estar concentradas en la sociedad, todos los vicios anidan en el sector p煤blico. De cara al bicentenario es una variante de lo que algunos llamar铆an el abismo entre Instituciones extractivas vs. Instituciones incluyentes. Esa brecha tambi茅n hay que cerrarla.

Tengo la sospecha de que ser谩 dif铆cil mientras pensemos los problemas del sector p煤blico como compartimentos estancos, o independientes de su estrecho v铆nculo con la sociedad que lo constituye. Indicadores, instrumentos de gesti贸n, reformas, reglamentos, contrataciones y nuevos organismos p煤blicos son importantes, pero insuficientes.

Para enfrentar los males que nos acechan, ser铆a bueno plantearse la posibilidad de abrir di谩logos permanentes con los ciudadanos. Es necesario convertir en pr谩ctica com煤n el tejer v铆nculos focalizados con los administrados, con la poblaci贸n objetivo, con las comunidades a d贸nde se supone debe llegar la acci贸n p煤blica. Asumir compromisos reales ayuda a transparentar la acci贸n estatal y a enfrentar las energ铆as que critican, cuestionan y desconf铆an. Es urgente no s贸lo incorporar dentro de las estructuras organizativas de los sectores y organismos p煤blicos un 谩rea que tenga como finalidad la construcci贸n de espacios de di谩logo con los ciudadanos, sino darle fuerza en la toma de decisiones p煤blicas. Ello requerir谩 institucionalizar un espacio que vaya m谩s all谩 de lo burocr谩tico, de la conformaci贸n de mesas de trabajo o di谩logo, o del tr谩mite para obtener la consabida licencia social.

Se trata de integrar, desde la participaci贸n ciudadana, a los actores involucrados con una l贸gica comunicativa y pedag贸gica que abra las puertas de los despachos y ayude a incluir de manera permanente los sentimientos de la Naci贸n sobre los proyectos de infraestrucutura o las pol铆ticas p煤blicas. Aqu铆 no basta el buz贸n de quejas y sugerencias.

Dicha actividad de mapeo permanente e identificaci贸n de las problem谩ticas a las que se enfrenta la acci贸n p煤blica, debe partir de una pol铆tica de reconocimiento de la diversidad y una metodolog铆a que incorpore la asimetr铆a de los interlocutores, el enfoque intercultural y de g茅nero, as铆 como la complejidad de los territorios.

Hoy, la conflictividad social de la pol铆tica proyecta su sombra en las negociaciones y acuerdos entre la sociedad civil y el estado, generando resistencias y retrotrayendo agravios. Pero ese riesgo se puede solventar, al recuperar parte de una legitimidad perdida, a manera de un ejercicio permanente de resiliencia p煤blica que nos permita recuperar la confianza, no s贸lo en las instituciones, sino en nosotros mismos como sociedad y como Naci贸n.