Escenarios post covid-19: ¿Recentralizar el Estado?

23/04/2020

Por Saúl Barrera

La crisis generada por el covid-19 está desnudando carencias estructurales que padecemos como país, así como oportunidades a futuro para encaminarlo. Son varios los temas que se comentan para desarrollar ajustes. Uno de ellos se relaciona con el diseño del estado peruano: volver a un modelo de estado centralizado, ante las debilidades demostradas por la descentralización en los últimos 20 años; la cuales, en coyunturas como la actual, se hacen más evidentes.

Sin embargo, ¿Es buena opción optar nuevamente por la centralización?

Antes que nada, se debe señalar que teóricamente, ante escenarios de crisis, los modelos de estados centralizados podrían aparecer como mejor alternativa frente a los descentralizados, más aún cuando éstos últimos son débiles y pocos desarrollados. Los estados centralizados, al concentrar el poder político en un solo nivel de gobierno (nacional), mantienen una unidad de mando para adoptar decisiones y agilizar su ejecución, al tener bajo su control toda la administración pública. En contraposición, un estado descentralizado demora la toma de decisiones, ante la pluralidad de niveles de gobierno y actores. Asimismo, aplicaría medidas diferenciadas, según la autoridad del territorio que se trate.

En la realidad, la pandemia actual ha revelado que no es fácil impulsar acciones coordinadas en algunos estados descentralizados. Miremos algunos ejemplos. En EE.UU. se presentan fuertes diferencias entre el gobierno federal del Presidente Trump con varios gobernadores estatales estadounidenses. Incluso, recientemente ocurrió un abierto desencuentro entre Trump y Andrew Cuomo, Gobernador del Estado de Nueva York, respecto a cuando levantar las medidas de confinamiento. Trump afirmó tener la “autoridad total” para disponer la apertura de los comercios y actividades económicas. El Gobernador Cuomo respondió que esa decisión correspondía a los Estados y no al gobierno federal. «La constitución dice que el Gobierno federal no tiene poderes absolutos, es exactamente lo contrario a lo que ha dicho el presidente. (…) No tenemos un rey Trump, tenemos un presidente Trump», afirmó en una entrevista. Similar situación se presentó en Brasil, entre el Presidente Bolsonaro y Gobernadores de la mayoría de los Estados brasileños, respecto a la aplicación y duración de las medidas de aislamiento social. Y, en Chile, hubo también diferencias que se produjeron entre el presidente Piñera y sus ministros, con los alcaldes que reclamaban la adopción de la cuarentena obligatoria, a lo cual accedió el gobierno chileno posteriormente. Aunque, cabe precisar que Chile sigue siendo hasta la fecha uno de los estados más centralizados de la región, y que actualmente se encuentra en un proceso de descentralización.

En nuestro caso, cuando el Presidente Vizcarra declaró el Estado de Emergencia, estuvo acompañado por representantes de los gobiernos regionales y locales, observándose algunas acciones coordinadas. Sin embargo, con el transcurrir de los días se apreciaron algunos roces, como el reclamo de algunos gobiernos regionales respecto al liderazgo de los Comandos Regionales contra el covid-19. Asimismo, la exigencia del Poder Ejecutivo de una mayor rapidez en la ejecución del presupuesto transferido a los gobiernos regionales para financiar acciones contra la pandemia, mereció como respuesta de la Asamblea de Gobiernos Regionales un comunicado donde lamentaba que “(…) el Poder Ejecutivo no haya adquirido insumos y equipamientos en su oportunidad”.

Luego, hemos visto quejas de funcionarios del Poder Ejecutivo respecto de la actuación de algunos gobiernos regionales frente a la crisis. Y, finalmente, se ha hecho más visible las carencias del sistema de salud en el interior del país, responsabilizando de la situación a los gobiernos regionales.

Ante ello, muchos reclaman dejar de lado la descentralización y fortalecer un modelo centralizado para el estado peruano. Habría que tener cuidado.

No voy a defender el proceso de descentralización emprendido a inicios de este siglo, luego de la caída del gobierno de Fujimori, quién centralizó fuertemente el estado peruano. Este proceso ha sido llevado a cabo de manera deficiente. Fue un error garrafal convertir a los departamentos en regiones. Asimismo, el denominado “shock” de la descentralización durante el gobierno de García aceleró indebidamente un proceso que debió ser gradual. No se descentraliza aprobando solo leyes. La transferencia y generación de conocimientos y capacidades, elemento central de este proceso, se hizo de manera débil e incompleta. Pareciera que todo se hizo para hacer fracasar la descentralización del pais y justificar el retorno y existencia de un estado centralizado. Entonces, las debilidades del Estado que hoy apreciamos, son la consecuencia de una descentralización deficiente y de un Estado centralizado que se niega a desaparecer. Y, ahora, intenta nuevamente ser fortalecido.

Nuestra realidad histórica, geográfica, demanda un modelo de estado con enfoque territorial. Si algo se debe hacer luego de esta crisis con relación a este tema, es justamente revisar críticamente el proceso de descentralización que hemos venido ejecutando como país. Necesitamos crear gobiernos regionales que respondan a un enfoque territorial, y que impulse un desarrollo económico y social en todo el país, capaz de garantizar la prestación de los servicios públicos esenciales, como la salud.

Y este proceso debe abordar también a los gobiernos locales. Esta crisis ha revelado sus carencias y debilidades. Se evidencia su fragilidad financiera ante este tipo de situaciones, aunado a la ausencia de liderazgos políticos locales. Sólo para mirar otras realidades, en Colombia, el Alcalde de la ciudad de Medellín en medio de la pandemia puso a disposición de su población mil camas UCI (cuidados intensivos), con sus respectivos ventiladores mecánicos. Cuando en Perú, a nivel nacional, se contaba con poco más de 500 camas UCI. Esto revela el grado de descentralización alcanzado en Colombia y de las capacidades de sus gobiernos locales. Mientras, en nuestro caso, la gran mayoría de autoridades locales siquiera han tenido la capacidad de organizar la compra de productos en los mercados públicos.

Necesitamos de un estado descentralizado, eficiente, robusto y con mayores capacidades, tanto a nivel de gobiernos regionales como locales.

Finalmente, un ejemplo de como un estado descentralizado puede responder de forma acertada frente a una crisis como la que hoy vivimos, es Alemania; organizada como un estado federal que agrupa a otros dieciséis estados o lander. Su proceso de descentralización permitió desarrollar un sistema de salud fortalecido en cada uno de ellos, los cuales estuvieron preparados para lo que hoy afrontan. La Canciller Merkell coordina y orienta, pero son los líderes políticos de cada Lander quienes deciden las medidas que se adoptan, atendiendo su realidad y particularidad. Es cierto que la voluntad política también es importante, más allá del tipo de estado existente; pero, no es menos cierto que un estado fuertemente descentralizado también puede afrontar de manera exitosa crisis como la que hoy vivimos.

Un Estado descentralizado que demuestre esas capacidades, debe ser nuestro horizonte a futuro.