Elecciones 2026 y la igualdad de género en el Perú: entre promesas programáticas y disputas institucionales

Por: Marcela Huaita Alegre[1]

[1]Docente de la Pontifica Universidad Católica del Perú, ex Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú (2015-2016), especialista en derechos humanos, igualdad de género y políticas públicas.

  1. Introducción: coyuntura electoral y relevancia del análisis de género

El proceso electoral rumbo a las Elecciones Generales 2026 se desarrolla en un contexto de alta fragmentación partidaria y competencia programática, con más de treinta organizaciones políticas inscritas. En este escenario, la igualdad de género no aparece como un eje homogéneo ni consensuado, sino como un campo de disputa política, donde coexisten avances programáticos, silencios estratégicos y propuestas que plantean retrocesos institucionales.

Analizar los planes de gobierno desde un enfoque de género no constituye un ejercicio accesorio, sino una tarea indispensable para evaluar el compromiso real de las organizaciones políticas con los derechos de las mujeres y de las poblaciones históricamente discriminadas. Más aún cuando el Perú cuenta con una Política Nacional de Igualdad de Género (PNIG) vigente, que constituye un marco estatal obligatorio y alineado con estándares internacionales de derechos humanos.

La revisión comparada de los planes permite sostener una tesis central: los planes de gobierno no solo expresan distintos niveles de compromiso con la igualdad de género, sino que revelan disputas profundas sobre el rol del Estado, la institucionalidad especializada y la exigibilidad de los derechos.

 

  1. Marco analítico y metodología

El análisis se ha realizado utilizando la PNIG como lente metodológica, en tanto política de Estado multisectorial orientada a cerrar brechas estructurales entre hombres y mujeres. Este enfoque se encuentra alineado con las obligaciones asumidas por el Perú en el marco de la CEDAW y la Convención de Belém do Pará, y constituye un estándar mínimo de debida diligencia estatal.

Metodológicamente, se efectuó una revisión documental comparada de los planes de gobierno integrales —o, en su defecto, de los resúmenes oficiales publicados por el Jurado Nacional de Elecciones— de las organizaciones políticas inscritas. Las propuestas fueron sistematizadas y categorizadas por ejes de la PNIG, identificando enfoques, medidas institucionales y, cuando existían, metas cuantificables. La comparación fue apoyada por herramientas de inteligencia artificial (NotebookLM), bajo supervisión y validación técnica del análisis.

El detalle de esta matriz comparativa se presenta como anexo de verificación, a fin de garantizar transparencia y trazabilidad de los hallazgos.

 

  1. Hallazgos principales por ejes de la PNIG

Violencia basada en género: seguridad versus enfoque integral

La violencia contra las mujeres es uno de los pocos temas presentes en casi todos los planes, aunque con enfoques claramente diferenciados. Un grupo de partidos —como Alianza Fuerza y Libertad, Perú Primero y Partido Aprista— prioriza respuestas centradas en la sanción y el control, incluyendo el fortalecimiento de fiscalías especializadas, capacitación policial y, en algunos casos, el uso de tecnologías de vigilancia.

Otros planes, como los de Somos Perú, País para Todos y Libertad Popular, Primero la gente incorporan componentes más amplios, combinando prevención, atención especializada y articulación interinstitucional. Sin embargo, incluso en estos casos, la prevención estructural de la violencia —asociada a desigualdades de poder y patrones socioculturales— aparece de manera secundaria.

En general, la mayoría de propuestas reconoce la violencia como un problema grave, pero no siempre como un fenómeno estructural de género, lo que limita el alcance transformador de las medidas planteadas.

Derechos sexuales y reproductivos: el eje de mayor polarización

Los derechos sexuales y reproductivos constituyen el campo de mayor conflicto ideológico entre los planes de gobierno. La Educación Sexual Integral (ESI) se ha convertido en un punto de quiebre programático. Mientras partidos como el Partido Morado, Libertad Popular y Ahora Nación defienden una ESI con enfoque científico y laico, orientada a la prevención de la violencia sexual y al ejercicio informado de derechos, otros —como Unidad Nacional y Renovación Popular— rechazan explícitamente el enfoque de género y proponen sustituirlo por una educación basada en valores tradicionales.

En materia de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, solo algunos planes —como los de Venceremos y Somos Perú— abordan de manera explícita la situación de adolescentes y niñas, especialmente en contextos de violencia sexual. La fuerte polarización en este eje refleja una disputa más amplia sobre autonomía corporal y rol del Estado en la educación.

Participación política: consenso declarativo, compromiso desigual

Existe un reconocimiento relativamente extendido de las brechas de género en la participación política y en la toma de decisiones. Sin embargo, este consenso es mayormente declarativo. Planes como los de Somos Perú e Integridad Democrática mencionan la implementación de la Ley de Paridad y Alternancia, mientras que Alianza Fuerza y Libertad y Avanza País plantean metas específicas de incremento de mujeres en cargos directivos.

No obstante, son escasas las propuestas que abordan las barreras estructurales —como el acoso político, la sobrecarga de cuidados o la desigualdad territorial— que limitan el ejercicio efectivo del liderazgo femenino. La paridad aparece, en muchos casos, como cumplimiento normativo más que como transformación del poder político.

Autonomía económica y cuidados: convergencia programática relevante

El eje donde se observa mayor convergencia es el de autonomía económica y cuidados. Diversos planes —entre ellos los de Primero la Gente, Partido Morado,  Venceremos y País para Todos— proponen la creación de un Sistema Nacional de Cuidados, reconociendo el trabajo no remunerado como un factor estructural de desigualdad.

Otros partidos, como Fuerza Popular y Ahora Nación, abordan el tema desde una lógica más parcial, vinculando los cuidados principalmente a la inserción laboral mediante guarderías o incentivos al empleo formal. En contraste, planes como los de Avanza País priorizan exclusivamente la formalización laboral femenina, sin integrar el enfoque de cuidados.

Este eje representa uno de los avances conceptuales más significativos del debate programático actual.

Transversalización y cambio cultural: los eslabones más débiles

La transversalización del enfoque de género es aceptada discursivamente por varios partidos —como Ahora Nación, Libertad Popular—, pero pocas propuestas desarrollan mecanismos operativos claros, presupuestos o sistemas de seguimiento. Algo similar ocurre con el cambio de patrones socioculturales: aunque se mencionan campañas comunicacionales (por ejemplo, en el Partido Demócrata Verde), son escasas las iniciativas sostenidas y con indicadores de impacto.

  1. La disputa central: el futuro del MIMP

Uno de los hallazgos más relevantes es la fractura ideológica en torno a la institucionalidad de género. Un bloque conformado por Primero la Gente, Ahora Nación, Junstos por el Perú, Libertad Popular, entre otros apuesta por fortalecer la rectoría y autonomía del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).

En contraste, un grupo amplio de partidos —Avanza País, Podemos Perú, Integridad democrátcia y el Partido Aprista— propone su fusión con el MIDIS o su transformación en un “Ministerio de la Familia” o de “Protección Humana”. En otros casos también proponen fusiones de ministerios – Alianza para el Progreso, Partido Morado, Renovación Popular, Perú Acción, Partido Demócrata Unido Perú, SiCreo, Unidad Nacional-, sin dejar claro el futuro del MIMP. Esta discusión no es administrativa: define si la igualdad de género será una prioridad estatal o una política subsidiaria diluida en carteras sociales amplias.

Metas verificables: de la promesa a la rendición de cuentas

Una diferencia clave entre los planes es la presencia —o ausencia— de metas cuantificables. Planes como los de Libertad Popular, Avanza País , Alianza Fuerza y Libertad, Perú Primero, Primero la Gente, Partido Morado, incluyen indicadores y plazos, facilitando la exigibilidad ciudadana. Otros, como los de Renovación Popular o Unidad Nacional, se limitan a enunciados generales, reduciendo la igualdad de género a un compromiso retórico.

  1. Reflexiones finales

La revisión de los planes de gobierno 2026 muestra una mayor presencia de la agenda de género que en procesos electorales anteriores, pero también evidencia riesgos de retroceso institucional. La igualdad de género ya no es un tema marginal: es un campo de disputa electoral. La verdadera prueba no estará en el discurso, sino en la capacidad de traducir estas promesas en políticas presupuestadas, sostenibles y evaluables.

El detalle de la matriz comparativa y la sistematización por ejes se presenta como anexo de respaldo para la verificación de las afirmaciones contenidas en este artículo.